sábado, 12 de mayo de 2012

REALMENTE YO


        Sin pensar a veces en las consecuencias, apartamos nuestros principios y actuamos a merced de nuestras pasiones. Cuantos pensamientos importantes se quedan en el tintero de nuestra mente y cuantas frases irrelevantes se materializan al salir por nuestra boca.

Aunque es grande mi miedo de no llegar a ser quien yo pretendo, me asusta más el hecho de perder quien un día fui.

      Mi terrible inocencia y juventud me obligan a protagonizar escenas que posteriormente avergüenzan a mi alma. En ocasiones, puedo prestarme a representar un papel que nadie quiere escuchar pero sí pueden oír. Gritaré todo lo que pueda, si es necesario, pero no me apartaré de lo que soy. Es una lucha interna, es una lucha contra uno mismo, es una batalla librada a diario.

Si mi cabeza dicta acciones que no vas a comprender, solamente aléjame. Corre contra tus fuerzas y resiste a la tentación pues nadie bajará al infierno a tu rescate. Asique trabaja tus propios cimientos y que los demás sepan que eres tú quien consigue destruir el muro que te mantenía preso.

Que el arrepentimiento no tarde en aparecer y el perdón lo envuelva es señal de madurez, pero si buscas justificaciones solo demuestras tu propia culpabilidad. Seguramente llorarás cada una de mis razones cuando aprendas que decía verdades pero solo perdurarán tus acciones.

Protégeme de tus mentiras, pues una vez no pude contenerlas y sería engaño afirmar que curado estoy de ellas, pero si eres tú quien las pronuncia mucho me temo que pecar sería la acción y el llanto la consecuencia.

Puede que la vida no presente muchas más oportunidades, por eso hoy quiero aprovecharme de ellas y soñar que son eternas. Ya mañana caeré de rodillas e imploraré acallar mi lamento al cielo y rogaré no cometer más errores. Pero no puedo preparar un plan alternativo si tú me ofreces en bandeja mis deseos.

Sí, el mejor amigo de la felicidad es el llanto, pero no quiero obtenerla si el precio a pagar es renunciar a la vida. 

Es una lucha interna. 
Es una lucha contra uno mismo. 
Es una batalla librada a diario.

jueves, 22 de marzo de 2012

ADELANTO DEL LIBRO...

CÁPITULO 2:


...Dicho así, sonaba muy fácil, pero en mi cabeza empezó a resonar continuamente como un impulso suicida al que intentaba hacer callar y apagar por todos los medios posibles...


CÁPITULO 3:


...Es curioso pensar que cuanto menos tiempo tienes para vivir más recuerdos acumulas, te da la sensación cómo si hubieras vivido más cosas, lo único que difiere es la intensidad con la que las sientes y lo reciente que aún están en el tiempo...


N.D.A. (nota del autor): Hay cosas que sacadas del contexto carecen de sentido. Lo sé.

sábado, 11 de febrero de 2012

¿QUÉ ME MOTIVA A CONTINUAR?

En el transcurso de la vida vamos fijándonos metas sobre lo que queremos alcanzar. Imaginariamente trazamos un camino a seguir que nos irá indicando en todo momento qué tenemos que hacer para acercarnos cada vez más a nuestro objetivo.
Seguro que ahora mismo todos pensamos algún momento en el que lo hemos hecho. Y es que inconscientemente lo hacemos a diario. Bien sea para planificar una mañana, un viaje, la limpieza de la casa, nuestros estudios o nuestra vida en general.
Y necesitamos hacerlo porque eso nos da seguridad, saber como van a ocurrir las cosas nos proporciona un estado de tranquilidad, por eso preferimos marcarnos propósitos a corto plazo ya que un cambio de orientación en nuestro rumbo perturbaría nuestra estabilidad y nos desbarataría aquello que tanto nos costó conseguir.
Y casi siempre es lo que acaba acaeciendo. Y eso nos produce frustración. Pero creo que nos ayuda a valorar más el objetivo deseado, puesto que las cosas rápidas y fáciles pasan más desapercibidas a nuestro interés. También es cierto que cuando el camino recto, en un principio alcanzable y realista, se empieza a alargar, se forman curvas y aparecen piedras que te impiden avanzar, en tu interior empieza a brotar esa parte negativa que hace que te frenes y te plantees si tu esfuerzo vale la pena, si ese es el camino que debes seguir, te invaden las dudas, te entretiene y a veces te convence a tomar una alternativa hacia otro destino.
Pero debemos impedir que eso pase. En esos momentos en que la incertidumbre llena nuestros pensamientos, siempre hay que visualizar tu objetivo, acercarlo a ti, recordar qué te hizo querer llegar a él, pensar cómo te sentirás cuando lo alcances y repetirte estas palabras: Constancia, voluntad, sacrificio, valor, superación, perseverancia, paciencia, ESFUERZO y sobre todo, RECOMPENSA.
                Querer tu objetivo, fijar los pasos y enfrentarte a tu camino. A veces más largo, a veces más corto, pero siempre al final debe estar lo que deseamos porque es la única forma de poder finalizar el trayecto. Y siempre teniendo claro que eres tú quien marca los retos, quien orienta tus destrezas e interpone los impedimentos, quien frena el avance, quien pone obstáculos con sus dudas, pero quien logra seguir hacia delante y acabar el camino.
                Conviértete en el sujeto de tu historia y lucha por lo que deseas, rodéate de buenos pensamientos y apoyo, cree en ti y no dejes que nada te permita abandonar tus deseos, sueños u objetivos.

domingo, 29 de enero de 2012

EL SENTIDO DE LA VIDA

La tormenta ennegrecía el paisaje. Desde mi ventana veía caer la fuerte lluvia que al acabar su trayecto se confundía con el agitado mar. Truculentas olas chocaban y chocaban contra el acantilando como si de una competición se tratara cada una más fuerte que la anterior y sobre ellas el viejo faro gris permanecía a la espera de volver a ser puesto en marcha por su antiguo operario. Al fondo podía observar los barcos enormes luchando contra viento y marea por llegar al nuevo puerto. Era mi momento favorito del día, sentarme allí, en el polvoriento y solitario desván, a admirar aquella maravilla. Todo el conjunto creaban en mí un sentimiento de paz y tranquilidad, paradójicamente aquel terrorífico escenario calmaba mis nervios y disipaban los temores más arraigados de mi ser y mantenían mi mente en blanco. Disfrutaba concentrándome en averiguar cada detalle que la naturaleza me mostraba desde aquel lugar privilegiado desde el que me encontraba. Dirigí la mirada hacia la pequeña cala y me pareció ver una sombra, un bulto peleaba por salir a tierra firme, me asusté, corrí escaleras abajo a buscar mis prismáticos, cuando regresé a la ventana volví a recorrer metro a metro la playa pero no descubría rastro del hallazgo. Preocupado me puse el chubasquero y las botas y linterna en mano emprendí camino montaña abajo. Me acompañaba Golfo, mi perro, que insistió en venir conmigo. Apresurados llegamos a la orilla, comencé a preguntar si había alguien acompañándonos pero no obtuvimos respuesta. Cautelosos llegamos al final del entrante de arena y me pareció vislumbrar de nuevo aquella masa, parecía una caja. Nos acercamos y la agarré. En su interior encontré un libro. En un primer momento, me invadió la desolación, imaginé que habría el mapa de un tesoro, o restos humanos, o lingotes de oro, pero en cambio solo era un libro. Era grueso, con tapas duras marrones, con los ribetes dorados y cerrado por un candado oxidado. Lo llevé conmigo a casa. Golfo no paraba de ladrar, saltar y olisquearlo. Me inquietaba mucho lo que pudieran contener escritas sus hojas, pero no había forma humana de abrirlo. En el dorso había una inscripción casi borrada e ilegible por el paso de los años. Agarré un papel y con un lápiz marqué por encima el relieve de la tapa y obtuve las palabras, “El secreto de la vida”. Empezaron a temblarme las manos, no supe como reaccionar, deseaba leerlo. Cogí un hacha y tras varios golpes el candado saltó. Por dentro las hojas también eran doradas, ojeando por encima vi que en ellas no había nada escrito, excepto en la primera de ellas. El libro comenzaba así: “Cuenta la leyenda que quién encuentra este libro hallará la forma de ver las cosas de manera distinta. El misterio de la vida reside en llegar al final del camino, mirar hacia atrás y ver lo que hemos conseguido, eso nos mostrará el significado que habrá tenido cada momento y sentiremos que todo habrá valido la pena aunque nuestra existencia sea finita”.

viernes, 13 de enero de 2012

¿CREES EN LA SUERTE?

¿Crees en la suerte?¿En el incambiable destino?
Seguro que a menudo hemos oído o, incluso, hemos dicho: “¡Que tengas suerte!”, “¡Ten fé!”, “¡Es tu destino, si ha ocurrido será por algo!”.
Yo creo en los investigadores, en los científicos, en los médicos, en los estudiantes, en los comerciantes, en los obreros, en los profesionales de cualquier campo...
Yo creo en la fuerza de la humanidad, en la gente que trabaja, que estudia, que se esfuerza, que es constante, que tiene voluntad, que es positiva, que consigue levantarse ante las adversidades, que no tira la toalla, que se prepara, que LUCHA por su presente y por su futuro.
Las personas que cada día se despiertan y pese a la negatividad y el pesimismo del ambiente contribuye a una mejoría global, te atiende con una sonrisa y hace que tu día sea tan magnifico como el suyo.
Creo en ellas porque somos la fuerza que lo mueve todo. Conseguimos construir puentes que unen a la gente, conseguimos erradicar enfermedades, conseguimos viajar al espacio, conseguimos lo impensable, porque somos complejos pero inteligentes. El poder de las personas es incalculable por eso debemos de creer en nosotros, en nuestras posibilidades, en que podemos salir adelante, luchando, ayudando, prosperando, haciendo lo que sabemos lo mejor posible.
No podemos dejarnos llevar por el clima general, no podemos hundirnos más… ¡si queremos, podemos!
Y más que nunca hay que querer. No podemos pretender que todo nos vaya bien si nos  limitamos a decir que no somos afortunados, que no tenemos suerte, porque la mayor fortuna es el vivir cada día y la suerte la construyes tú a diario con tus acciones. Hay que hacer un cambio de actitud, emprender nuevas acciones, buscar alternativas en las que no hemos pensado y lograr nuestro objetivo, que siempre debe ser el lograr la felicidad.
Estamos aquí para ser felices, con uno mismo y con los de nuestro alrededor.
Hazte un favor y piensa en lo agraciado/a que eres por todo lo que tienes en tu vida y… ¡¡CREE EN TI!!

domingo, 1 de enero de 2012

NOTICIAS BLOG


SE INFORMA QUE "THE WRITER MAN" HA COMENZADO A ESCRIBIR SU LIBRO, POR LO QUE EL BLOG PERMANECERÁ SIN ACTUALIZACIONES DURANTE UN TIEMPO, AUNQUE A LO MEJOR HAGO ALGUNA EXCEPCIÓN.

GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE AHÍ.

viernes, 23 de diciembre de 2011

CREYÉNDOME ESCRITOR...

No podía dejar de pensar en la misma idea. Soñó con ser diferente, con alcanzar metas, pero por el momento no podía presumir de haber logrado ninguno de sus propósitos.  Deliberó, primero, sobre qué le motivaba a seguir, lo qué le impedía avanzar y lo qué no quería permitir. Pocas cosas lo ataban a su alrededor, ya no sentía el cariño de su familia, ya no encontraba el cobijo en las amistades y ya no lograba completarse con su pareja. En definitiva, se había hundido en un foso que él mismo se creó durante largo tiempo y de que, al parecer, ya no encontraría escapatoria.
         Cogió su portátil y se puso a investigar, miró blogs, chats, leyó artículos de psicología y autoayuda, todos ellos le invitaron a la reflexión, pero ésta solo le conduzco por un camino hacia la destrucción, ya que solo conseguía hacerle pensar más y más en lo fracasado, desanimado y humillado que se consideraba. Derivó su indagación a páginas poco convenientes que le mostraron una alternativa fácil a su dolor, en ellas encontró apoyo, comprensión, similitud y esto le animó. Poco se podía decir de aquellos epitafios escritos por figuras oscuras que prefirieron enterrarse ante los problemas que enfrentarse a ellos. Pero conseguían convencerle y parecía que las opciones eran múltiples, rápidas y algunas incluso indoloras.
           Paró por un segundo, apartó el ordenador, y empezaron a brotarle lágrimas de sus ojos, se golpeó con los puños a la altura de la sien, gritando “para, para”, pareció como si quisiera expulsar a un ser que controlaba su mente y sus ideas, pero sin parar de llorar se repetía a si mismo “tu tienes la culpa de todo, no vas a hacer que esto cese”. Se tumbó sobre la cama y se encogió todo lo que pudo, con la sensación de hacerse lo más minúsculo para así soñar como que desaparecía, sin embargo, sabía que solo existía una manera de convertir ese deseo en realidad.
            Pasaron los minutos, se puso el mp3 y comenzó a escuchar música, aún acurrucado y llorando, siguió pensando en que debía tomar una decisión. Quizás hubiera sido el momento adecuado para recibir una llamada, un chaleco salvavidas, un empujón que le hubiera levantado el ánimo, pero ese reclamo no llegó. Se preparó un baño caliente, ya que éste había sido un alivio en crisis pasadas, se sumergió en la amplía bañera y a su lado vislumbró apoyada en la repisa del jabón la cuchilla de afeitarse. No recordaba cómo había llegado allí, si quizás fue él quien la puso días antes, pero ésta solo le pudo sugerir una idea. Inició nuevamente su batalla interna, empezó a escuchar en su cabeza su canción favorita de rock n’ roll, se levantó enérgicamente tarareándola él mismo, salieron varias carcajadas de su boca que le liberaban de ese sentimiento que le corroía las entrañas. De repente, se vio en el espejo del baño, se miró a los ojos, los cuales no pudieron impedir otra vez el llanto, se quedó inmóvil ante su rostro, le entró angustia y desesperación, sin mover la vista flexionó las rodillas, tomó un trago largo de whisky, agarró la cuchilla y se abrió un corte en el brazo, comenzando así un flujo de sangre que se entremezcló con el agua y las sales de baño.
         Dolió más su eterno sufrimiento que su lenta muerte, se acostó de nuevo en la bañera y fabricó su último pensamiento, mientras esperaba que la oscuridad se apoderara de su cuerpo ya casi inerte, y que con voz débil pronunció “nadie deberá juzgarme si es ésta la manera que he encontrado de vivir”.